Artículo  MVC

Empleo vs Trabajo


Fernando Vigorena

Entrepreneur-Consultores

El empleo como expresión de trabajo fijo disminuye en el mundo. En esta década en Chile se han perdido más de 250.000 empleos fijos, generándose la creación de más de 35.000 nuevas empresas de servicio que han absorbido a los desvinculados, bajo otras formas de trabajo. Lo que las empresas tienen ahora son proyectos, ya que no poseen más clientes fieles que les aseguren un ingreso permanente. Para mantener su competitividad están dejando de lado el contrato social que las enmarcaba y las obligaba a dar empleo fijo y "seguro". En los últimos años los empresarios están desarrollando alianzas con ex-empleados, colaboradores free-lance y contratando servicios externos, transformando costos laborales fijos en variables, gente que permanece o participa en la organización mientras el proyecto se desarrolla con resultados satisfactorios.

Mucha gente cree que ingresa a una empresa a un trabajo fijo, pero no percibe que está participando de un proyecto, y que si las cosas van bien sigue. La estadísticas lo demuestran, verificándose un drástico aumento de la rotación en los cargos.

La empresa chilena esta rápidamente reconociendo a los participantes flexibles y exigiéndole nuevos requisitos a los empleados fijos, quienes disminuyen en número por su falta de flexibilidad y porque tienen un costo más elevado de contratación, ante un mercado, que somos nosotros, que deseamos productos y servicios, cada vez más baratos, presionando a las empresas a reducir costos y a tener gente que brinde mejor servicio.

Estos nuevos participantes que trabajan para la empresa, son personas que permanentemente desarrollan habilidades técnicas y profesionales que los hacen empleables y que son capaces de agregar valor en su trabajo. Gente con más habilidad intelectual, comunicacional y de trabajo en equipo. Trabajadores que se ganen el pan con el sudor de sus mentes.

 

Mientras en 1982 las empresas de servicios temporales respondían por pocos reemplazos en área de secretaria y similares, ahora dan trabajo temporal a cerca de 100.000 personas al mes, incluyendo las más variadas áreas profesionales. Personal de diveresos niveles que no poseen un empleo fijo, sino más bien variable y que constituyen motivo de discusión en la determinación de los índices oficiales de Cesantía, que mide cantidad pero no calidad.

Para el obrero o empleado el desafío lo constituye luchar contra la tecnología que reemplaza vertiginosamente el trabajo rutinario y manual, debiendo desarrollar un nuevo tipo de capacitación que habilite mentes y no brazos.

El profesional de hoy día debe comenzar a administrarse a sí mismo como si él fuera una empresa; como un proveedor más que un empleado.Gente que desarrolle tres características básicas: Ser empleable, poseer mentalidad emprendedora y poseer un alto grado de flexibilidad. Trabajadores que sean capaces de negociar, traducir, interpretar, capacitar, unir y proporcionar servicios.

Sin lugar a dudas que estamos transitando desde las carreras basadas en los empleos a las carreras basadas en el trabajo. Pero para poder hacerlo debemos modernizar las leyes laborales que ya no se ajustan a los tiempos que vivimos, como también dejar de medir los índices de Cesantía, en base a un modelo que mide el Empleo Fijo.

Por lo tanto, hay que generar nuevos trabajos y nuevos empleos, incentivando una gran campaña emprendedora que desarrolle nuevas empresas y genere más trabajo de valor y menos orientado a la industrialización básica, habilitando nuevos empresarios que asuman los riesgos y creen nuevas oportunidades, no dándole tanta importancia a los índices de cesantía, sino a los índices de nuevas oportunidades. Como estos osados e intrépidos aventureros no abundan en nuestro país es necesario generar incentivos, para la creación de nuevas empresas con nuevos sistemas de capacitación, educación universitaria y fomento al emprendedorismo.

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