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Marco
Aurélio Ferreira Vianna
Presidente do
Instituto MVC
Incertidumbre,
crisis, inseguridad, inestabilidad, cambio, depresión, turbulencia, ajuste,
reconversión, representan sólo algunos de los términos con que los medios califican la
situación que vive el mundo. Ya se agotó la fase de continuismo y determinismo y estamos
entrando a un nuevo modelo de desarrollo en el mundo. Vivimos un cambio de época, y no
una época de cambios.
Ya en los años 70,
Fritjof Capra, Ken Wilber, Al Gore, esparcían al viento el nuevo paradigma. Alvin Toffler
hacia lo mismo con su "El Shock del futuro". En uno de sus últimos libros el
dice "El proceso actual de cambios por el cual atraviesa el mundo sólo terminará
dentro de 20 a treinta años más.
Por lo tanto, es
inimaginable que alguien todavía se sorprenda con lo que sucedió en las bolsas de
valores mundiales y Brasil. Estos han sido algunos de los tantos huracanes que nos
afectarán. Otros vendrán, no se sabe de donde, y cual será su impacto. El hecho es que,
de un día para el otro, a través de una descontrolada redacción en cadena, un mundo
aparentemente bien ordenado ha sido presa de un caos total. El término de la era
industrial, la drástica disminución del tamaño del Estado, el crecimiento exponencial
de los Fondos Previsionales y de las ganancias de las instituciones financieras, han hecho
explotar el stock de recursos financieros disponibles en el mundo, de los cuales una buena
parte se ha destinado a especulaciones a corto plazo. Un dinero sin patria, ganancioso,
sin corazón, que quiere ganar mucho y rápidamente.
Este
fenómeno,
llamado el "factor Zipping", puede ser metafóricamente comparado al
comportamiento de las golondrinas que van de país en país buscando el calor, un día en
Hong Kong, otro en Tailandia. Estimaciones conservadoras señalan que el volumen de esos
recursos se sitúa entre 2 a 4 trillones de dólares otros hablan de 5 trillones.
Los efectos sobre
nuestras naciones, fueron y están siendo literalmente indeterminados, especialmente
porque el tamaño de todo el mercado financiero latino, incluyendo a Brasil, representan
una pequeña cáscara de nuez en este gran mar.
Por otro lado,
aumentando el caldo de la inestabilidad, el desarrollo de la revolución de las
comunicaciones ha transformando la actividad financiera en un fenómeno on line,
verificándose el fin del concepto noche y día. El mundo financiero trabaja
ininterrumpidamente las 24 horas en medio de reacciones instantáneas y
nerviosas. La
infinitación de la capacidad de memorización, integración, interacción y comunicación
de las máquinas reemplaza casi todas las funciones rutinarias.Es claro que la
globalización derrumbará las fronteras y facilitará la vida de las
golondrinas, pero la
tempestad venida en sus alas que era antes detenida y repatriada en las aduanas de los
países, hoy con vientos a favor sera canalizada por un especie de perverso túnel de
velocidad máxima, donde en su obscuridad nos costará distinguir las referencias que
buscaremos para no vernos afectados en el ojo del huracán.
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