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L.A.
COSTACURTA JUNQUEIRA
Vice
Presidente del MVC
¿SEÑOR
PRESIDENTE: LA CULPA ES SUYA?
Para
empezar, a usted, lector, ¿le pareció el título provocativo?
Algunos gurus del management suelen decir que el
"Choque" o "Mayor grado de objetividad" son
los precursores de cualquier proceso de cambio. Aunque este
artículo ha sido escrito teniendo como foco la figura del
principal ejecutivo de cada organización, atrevámonos a decir
que su contenido ciertamente "golpea" a ejecutivos de
todos los niveles.
Los
presidentes son personas solitarias, cuyo contexto del puesto
dificulta el feedback, el mirar en el espejo, llevando,
as veces, a un sentido de omnipotencia. Acá nuestro propósito
es el de tomar el lugar de los demás compañeros de la empresa,
contribuyendo con observaciones que puedan hacer del presidente
alguien aún más competente.
El
lector podrá constatar que los presidentes se equivocan por
acción u omisión, por soledad o exceso en la búsqueda de
visibilidad, por omnisciencia o timidez; en cualquiera de esas
visiones los "Pecados" existen y van a ser planteados
a lo largo de nuestro texto.
Vamos
a empezar por la enumeración de las culpas y pecados, y
entonces, partir de un detalle de cada uno:
-
¿EDUCA
A SU HIJO PARA SER PRESIDENTE O BURÓCRATA?
-
¿UD.
ES DEL PARTIDO DEL "YO" O DEL "NOSOTROS"?
-
EL
ESTILO PINOCHIO: ¿INCENTIVANDO MENTIRAS O VERDADES?
-
HAGA
LO QUE DIGO, PERO NO HAGA LO QUE HAGO: EL EJEMPLO
-
¿UD.
ES UN GERENTE DE OPORTUNIDADES?
-
¿CÓMO
SE PUEDE CONVENCER AL PRESIDENTE?
-
¿LA
DELEGACIÓN ES PARTE DE SU CREDO?
-
NEGOCIACIÓN:
¿ERRORES PELIGROSOS?
-
¿POR
QUE EL PRESIDENTE NO DUERME A LA NOCHE?
-
¿PRESIDENTE:
UD. CONCRETA?
-
¿EDUCA
A SU HIJO PARA SER PRESIDENTE O BURÓCRATA?
Los
presidentes también son padres; además de desarrollaren
subordinados necesitan también educar a sus hijos, dedicando a
esa "actividad" una parte significativa de su tiempo.
Presidentes
y padres, de una manera general, suelen desear que sus hijos
crezcan y se desarrollen a su imagen y semejanza. Es natural que
ocurra eso y que un Presidente desee que su hijo también sea un
ejecutivo.
Usted
Presidente, ejecutivo/padre ¿ya se dio cuenta que puede estar
educando sus hijos para que sean simples burócratas?
¿Somos
padres permisivos o estamos siempre cuestionando la manera como
suelen darse las cosas en casa? ¿Demandamos de nuestros hijos
ideas nuevas, maneras alternativas para resolver viejos
problemas? ¿Hay una preocupación genuina que nuestros hijos
sean competentes para hacer cosas que los otros no son capaces?
Más tarde, como ejecutivos, ellos podrán ser simples
mantenedores del "status quo", o personas que
se sientan responsables por cambiar situaciones, aprovechar
oportunidades, "alterar el curso de las cosas". En la
peor hipótesis, pueden transformarse en simples burócratas.
¿Cuál
el comportamiento que nosotros, Presidentes, padres, adoptamos
cuando nuestro hijo se equivoca? ¿Inmediatamente castigarlo o
intentar descubrir las causas del error para evitar una
repetición del problema; incluso para descubrir que el error
ocurrió porque no les damos suficiente información acerca de
lo que debería ser hecho o acerca de los limites involucrados?
Por
ejemplo, cuando nosotros, padres, vamos al cine, nuestra actitud
es bombardear al hijo de recomendaciones o recurrir a su sentido
común diciendo: "Hijo, la casa es tuya, cuídala;
cualquier duda, resuelve como te parezca mejor y cuéntanos
cuando volvamos".
Imaginemos,
ahora, cuanto tiempo dedicamos diariamente a educar a nuestros
hijos: ¿30, 60, 80 minutos por día? ¿Ellos efectivamente ven
a los padres como un recurso? ¿ Cómo a alguien disponible para
ayudarlos? ¿Nuestra presencia a su lado, como padres, permite
una evaluación en tiempo real de lo que pasa efectivamente?
¿Como ellos se están desarrollando? ¿ Es eso lo que ellos van
a hacer con sus subordinados cuando sean gerentes/ejecutivos, en
el futuro?
¿Cuándo
nuestro hijo nos hace un pedido lo atendemos rápidamente?
¿Tratamos a nuestro hijo tan bien o mejor de como tratamos a
nuestros clientes (o a nuestros subordinados) en el trabajo? La
dimensión de la rapidez en las respuestas crea en los hijos la
sensación de importancia, disponibilidad para la solución de
problemas, etc.
¿En
casa damos órdenes o pedimos para que las cosas sean hechas
"por favor"? ¿Solo nuestra opinión es valida o
escuchamos a los hijos antes de decidir? ¿Somos los primeros o
los últimos en dar una opinión? ¿Compartimos con nuestros
hijos informaciones relevantes para sus vidas? ¿Compartimos
nuestras experiencias? El proceso educacional puede crear hijos
autócratas o con estilo participativo de decisión. Eso depende
de nosotros, padres, presidentes.
Resumiendo
lo que discutimos hasta acá, pongo frente a frente algunos
comportamientos a incentivar y otros a evitar en el proceso
educacional. Los primeros son características de ejecutivos y
emprendedores eficientes, tanto en la ejecución de tareas como
en la gestión de seres humanos; los otros comportamientos
generalmente traen mas ineficiencia y desintegración. La misma
relación puede ser aplicada a nuestros hijos.
*
COMPORTAMIENTOS
|
INCENTIVAR |
EVITAR |
|
ELOGIOS |
CRÍTICA |
|
ASUMIR
RIESGOS |
SEGURIDAD
MÁXIMA / MANUTENCIÓN / TRADICIÓN |
|
PEDIR
AYUDA |
NO
NECESITAR DE NADIE |
|
COOPERACIÓN |
COMPETICIÓN
DESENFRENADA |
|
AFECTIVIDAD
+ RACIONALIDAD |
RACIONALIDAD |
|
CONFIANZA |
DESCONFIANZA |
|
PENSAMIENTO
EN EL FUTURO |
PENSAMIENTO
EN EL PASADO O PRESENTE |
No
es necesario concordar con lo que hablamos. Pedimos apenas que
cada uno de ustedes se pregunte si está en el mejor camino y lo
que, eventualmente, podría y debería ser cambiado.
Los
presidentes tienen muy claro que el downsizing, la
terceirización, los grandes gurus, los consultores, o sea,
todos los "entendidos" en el área del management,
nos conducen a la era del grupal, del trabajo en equipo, de la
sinergia etc. Eso en detrimento de un proceso de
individualización que, por mucho tiempo, parecía ser una de
las esencias del capitalismo (especialmente en el modelo
americano).
Cuanto
más observamos la vida empresarial, encontramos una
discrepancia entre el discurso (equipo) y la acción (cada uno
por si).
A
nuestro ver, eso se da porque el sistema
organizacional/educacional y los estilos gerenciales inducen a
la individualidad, trayendo el efecto de una realimentación
circular, uno alimentando al otro, continuamente. El presidente
es, seguro, uno de los responsables por ese "GAP".
Vamos
a analizar algunos indicadores de esa discrepancia, considerando
los diversos segmentos de la vida empresarial, incluso personal,
en algunos casos.
Sistema
de reconocimiento:
Es muy común que un presidente solicite un trabajo a un grupo
de personas. Los resultados son excepcionales, más en vez de
elogiar al grupo, individualiza el reconocimiento.
Sistema
de evaluación del desempeño/competencias:
Si el sistema vigente en la empresa premia únicamente los
"hechos" individuales, despreciando la calidad de una
actuación grupal, ¿por qué el empleado/ejecutivo va a querer
trabajar en equipo?
Monopolización
de informaciones:
Para muchos ejecutivos la información es poder y algo para su
uso exclusivo. La era del conocimiento implica una rapidez en
compartir ese conocimiento; y una de sus consecuencias es la
apertura colectiva de corazones y mentes que induce al trabajo
en equipo, ayuda mutua, motivación para la cooperación.
Contactos
externos/internos: El
ejecutivo que cree en el trabajo en equipo distribuye,
equilibradamente, entre sus subordinados, la responsabilidad por
los contactos con clientes internos/externos/provedores/comunidad/imprenta
etc. La idea es que el autor sea también el divulgador del
trabajo, información etc. Sí, pueden haber filtros y controles
por parte del ejecutivo, incluso demandando su presencia. Lo que
no es muy ético es uno hacer y otro recibir el mérito. Es un
caso típico de apropiación indebida de la propiedad
intelectual.
Símbolos:
Hay algunos símbolos que hacen parte del comportamiento del
presidente y que demuestran el culto a la individualidad:
sentarse siempre a la cabecera de la mesa; tener siempre la
primera (y última) palabra; delegar, pero controlar siempre;
hablar en un tono de voz mas alto; interrumpir a los
colaboradores. Casi siempre esas demostraciones de superioridad,
culto a la jerarquía, inhiben el trabajo en equipo.
Sistema
interno de reconocimiento:
La mayoría de los ejecutivos empezó su trayectoria en puestos
de naturaleza técnica, cuando el reconocimiento por un buen
trabajo dependía de la eficacia individual ("poner la mano
en la masa"). En la posición gerencial es fundamental
alterar ese referencial de reconocimiento, pues la competencia
del ejecutivo va a ser medida por la capacidad de hacer que el
grupo actúe armoniosa y sinergicamente en búsqueda de
resultados.
Verdad/Amor
o Verdad/Desamor:
La motivación para haber el feedback es imprescindible
para el trabajo en equipo; fundamental para que la otra parte
entienda ese feedback como un acto de contribución para
la mejora del desempeño (verdad/amor) y no como una manera de
herir/desminuir/destruir (verdad/desamor). Privacidad,
equilibrio entre elogios y críticas, momento adecuado, son
características de un feedback constructivo.
Oír:
El ejecutivo que consigue oír todo lo que su equipo desea decir
antes de hablar, estará demostrando empatia y reconociendo la
importancia de la contribución de sus subordinados, pares,
incluso evitando orientar contribuciones para un determinado
sentido (normalmente a aquello que representa su opinión).
Hechos
o opiniones:
El trabajo grupal siempre va a ser más eficaz si el presidente
y su equipo observaren primero los hechos y después las
opiniones. Los primeros aproximan las personas (son poco
susceptibles a divergencias); a la vez, las opiniones separan
las personas. Una relación que empieza con la exposición de
hechos, ayuda a construir una base sólida para la aceptación
de opiniones divergentes.
Concordancias
y Discordancias:
Todo trabajo en equipo incorpora concordancias y discordancias.
El presidente experimentado (y grupal) trata siempre de empezar
los trabajos por las concordancias, facilitando la creación de
un clima de cooperación en el ámbito del grupo.
Conocimiento
Personal del Equipo:
Cuanto mayor sea el conocimiento del presidente, de las
características comportamentales de los miembros de su grupo,
mayor será su eficacia como potencializador de los resultados
del equipo. Tan importante como un buen argumento son las
distintas maneras de presentarlo a personas con características
distintas.
¿"Yo"
o "Nosotros"? ¡La
elección va a ser siempre suya, lector! Es importante acordarse
de que la peor postura es tender a un estilo "Termino Medio".
Sus
subordinados, pares, clientes y proveedores necesitan saber,
cuanto antes sea posible, en que "partido" juega, ya
que la transparencia es el nombre del juego, cuando se trata de
trabajar en equipo.
-
EL
ESTILO PINOCHIO: ¿INCENTIVANDO MENTIRAS O VERDADES?
Los
presidentes normalmente son personas que están siempre
exigiendo resultados, demandando respuestas rápidas,
comportamientos asertivos; en fin, están siempre buscando la
versión más próxima y urgente de la "verdad"
definitiva.
Y
la verdad es que terminan por escuchar más mentiras, o medias
verdades. Y, lo que es peor: terminan por aceptar o considerar
como razonables las que escuchan.
Deseamos
acá listar algunas de las mentiras más comunes y presentar
algunos comportamientos/sugestiones que puedan asegurar, al
presidente, que lo dicho este más cerca de lo verdadero que de
lo falso.
*
MENTIRAS MÁS COMUNES – (Escuchadas por el presidente)
¡¡¡Estamos
a años luz delante de la competencia!!!
¡¡¡No
tenemos que cambiar lo que va funcionando bien, hicimos un benchmarking
y va todo bien!!!
¡¡¡Voy
a entregar esta planificación mañana!!!
¡¡¡Su
estilo participativo es lo que hace esta empresa crecer!!!
¡¡¡Puedes
sacar vacaciones tranquilas que la empresa no va a parar!!!
¡¡¡Vuelvo
dentro de 15 minutos!!!
¡¡¡No
entiendo porque eso no va, estaba igual al lo del año pasado!!
¡¡¡Acá
en la empresa todos son tratados igualmente!!!
¡¡¡El
mercado practica eso hace muchos años!!!
Pasando
de las mentiras para la búsqueda de la verdad, vamos ahora a
algunas maneras de incentivar, en los subordinados, pares,
clientes, comportamientos más auténticos.
*
INCENTIVANDO LA VERDAD
Aunque
sea un tema que comporta un abordaje bastante hondo, hay algunos
comportamientos que "ayudan" a los otros a ser más
auténticos en su relación. Sin cualquier dogmatismo, siguen
algunas sugestiones:
Falta
de creencia en usted mismo/empresa
Falta
de motivación
Incompetencia,
etc.
-
Procure
solicitar a los otros lo que, para usted, lo que fuera
posible y razonable de hacer (en términos de plazos,
competencias, costos etc.)
-
Pida
verbalmente, pero confirme el pedido por escrito antes del
plazo de cierre
-
Tenga
siempre un testigo cuando lo pida y el mismo (si es posible)
cuando lo reciba (en casos especiales, por supuesto)
-
No
ataque verbalmente a quien le dijo una mentira; use el
silencio para desconcertarlo o hacerlo "ver la realidad"
-
Pida
poner la mentira "por escrito" y enviarla por mail
luego, después de la entrevista
-
Repita
la mentira con sus propias palabras alegando que quiere ver
si entendió bien lo que el otro dijo
-
Piense
en el juego de póquer y aprenda a identificar los gestos y
comportamientos que muestren que el otro no esta diciendo la
verdad
-
No
alardee la mentira, déjela quedarse entre cuatro paredes,
tórnela reversible para la otra persona (facilite el volver
atrás)
-
Recuerde
al otro que todos tienen el derecho de decir una mentira (o
una media verdad); el problema es la segunda vez, la tercera...
-
Cuestione
todo lo que le sea dicho, esto llevará al interlocutor a
respétalo más.
Es
importante recordar que la mentira tiene piernas cortas, no
sobrevive; cuando antes es desenmascarada, más pequeños van a
ser los desgastes en las relaciones con terceros, o bien como
para los resultados de su empresa.
Para
finalizar, de usted el ejemplo: diga siempre la verdad, a pesar
de que sea dura.
-
HAGA
LO QUE DIGO, PERO NO HAGA LO QUE HAGO: EL EJEMPLO
De
buenas intenciones el infierno está lleno.
El
discurso es muy bueno, pero las acciones...
La
teoría en la practica es otra.
Las
tres frases tienen algo en común: el hecho de que los
presidentes exigen de sus subordinados resultados,
comportamientos, habilidades que ellos mismos no practican o no
consiguen obtener.
Esto
es particularmente grave ya que uno de los más eficaces
procesos educacionales y/o de cambio es el ejemplo. Si no
hay ejemplo, no hay cambio y se establece el caos, la
manutención del status quo, que, ciertamente, no
es la mejor alternativa.
Vamos
entonces a listar algunos de esos resultados, comportamientos,
habilidades, demandados por los presidentes, pero no practicados
por ellos mismos (y as veces penalizados cuando son practicados
por los subordinados).
-
"Nosotros
acá vivimos en una democracia, todos pueden decir lo que
piensan, incluso puntos de vista contrarios a los míos".
-
"Acá
la gestión del tiempo es sagrada; reuniones convocadas para
las 14 horas, empiezan a las 14 horas".
-
"Equivocarse
es parte del proceso de aprendizaje; acá todos pueden
equivocarse".
-
"En
la duda equivóquese por acción y jamás por omisión".
-
"En
nuestra empresa el cliente es el rey; lo que él diga o
quiera debe sobreponerse a todo lo que está escrito o dicho
en la empresa".
-
"Acá
impera el proceso decisorio participativo, todos van a ser
escuchados".
-
"En
nuestra empresa no gustamos del trabajo rutinario; lo que
vale acá es ser creativo".
-
"Nuestro
sistema de remuneración permite que usted, mí subordinado,
gane más que yo: basta producir más resultados".
-
"Todo
lo que yo diga es negociable; siéntase libre para
cuestionarlo".
-
"En
esta empresa usted va a tener todas las oportunidades de
desarrollarse: acá los recursos humanos son nuestro
principal activo".
Ciertamente
algunas de esas frases son familiares para usted.
Recordamos
que ellas encierran suposiciones peligrosas: son ideas en las
cuales los presidentes creen, predican, pero que no retratan su
manera más frecuente de comportarse.
Crean
expectativas que no van a ser atendidas, reducen la motivación
y retardan el proceso de cambio.
El
tema es escapar de ellas si, nosotros presidentes, no deseamos,
realmente, empezar por nuestro ejemplo.
Cuento
o no, escuché, a muchos años, lo siguiente: "Una gran
empresa había empezado a construir un edificio de departamentos
en la cabecera de un aeropuerto. Desde el principio, las ventas
se mostraron extremamente difíciles ya que la polución sonora
ultrapasaba los 130 decibeles (esto ocurrió antes del
establecimiento de límites de horario de aterrizaje y decolaje
en los aeropuertos). Pasados 4 meses de la inauguración,
ningún departamento había sido vendido, a pesar de las
condiciones financieras extremamente favorables, de la calidad
del inmueble, de las áreas comunes etc. El Presidente de la
constructora reunió sus expertos de marketing y ventas para
estudiar alternativas de comercialización: mil ideas surgieron,
pero ninguna que pareciera resolver el problema. En el medio de
la reunión, entró LUCIA, subordinada que servia un café
maravilloso, y que escuchando parte de la conversación,
sugirió ("chismosa que era"): ¿Por que ustedes no
venden el edificio a personas que poseen deficiencia auditiva? A
ellos el ruido no importa para nada."
Dice
la "leyenda" que aprobada la nueva estrategia de
comercialización, el edificio fue completamente vendido en dos
meses y los sordos vivieron felices para siempre.
Este
pequeño texto presenta refuerzos importantes para los
presidentes y empresas que adoptan, por la dimensión de la
oportunidad, el "hacer la hora" y no el "esperar
que se de".
*
ALTERNATIVAS
Veamos
entonces cuales serían las alternativas para una postura más
adecuada:
-
Quien
tiene miedo de equivocarse termina por bloquear el proceso
de generación de oportunidades: ¿que podría perder "nuestra
funcionaria" con su sugerencia? ¡¡¡Nada!!! Lo mismo
tal vez no se aplica a los ejecutivos de marketing, ventas,
y incluso al propio presidente.
Solo
o en grupo
En
el principio o a fin del día
Verbalmente
o por escrito
En
el ambiente de trabajo o en casa
Respetar
esas idiosincrasias es, entonces, fundamental.
-
Las
oportunidades son más fácilmente identificadas cuando
"pensamos" el por qué "hacemos" algo (Planeamiento).
Como somos, de manera general, orientados a hacer, como
primera opción (porque es más tangible), tal vez fuera el
caso de intentar invertir esa tendencia.
-
Todos
en la empresa necesitan "trabajar" para el área
de investigación, innovación, desarrollo; en nuestra
historia, incluso la funcionaria hacía eso.
Y
ahora, Sr. Presidente: ¿Hacerlo ya o esperar que se de?
-
¿CÓMO
SE PUEDE CONVENCER AL PRESIDENTE?
Las
ideas acá expuestas se dirigen al presidente (que siempre tiene
que dejar claro cuales son los argumentos que más lo
sensibilizan), y especialmente a sus subordinados (cuales y
cómo utilizar los argumentos más adecuados).
Para
empezar, es bueno siempre recordar que los presidentes están
siempre con la mente orientada hacia resultados, deseablemente
tangibles/cuantificables. Busque empezar cualquier contacto por
los resultados deseados, solo entonces hable del proceso que va
a ser utilizado para alcanzarlos.
Como
el lenguaje del Presidente es el numérico, busque poner
números en todos sus argumentos; números son un lenguaje
universal, igualmente entendido.
Los
presidentes son bastante sensibles a acciones, experiencias de
la concurrencia, ejemplos de benchmarking, solicitaciones/declaraciones
de clientes/provedores/autoridades gubernamentales; ponga esas
informaciones como "relleno" en sus argumentos.
Nunca
empiece una entrevista o cita sin hacer la clásica pregunta:
¿"cuánto tiempo tengo"? ¿Cuál es su expectativa de
término? Busque quedar siempre dentro de los limites pre
establecidos; si alguien rompe esos limites, que sea el
Presidente.
Primero
de todo, trate de recordar las características comportamentales
del Presidente y utilícelas en su presentación:
¿A
él le gusta lo visual o lo auditivo?
¿Contactos
rápidos o retrasados?
¿Noticias
o ideas ya probadas, seguras, o prefiere arriesgar?
¿Tiende
más a la relación o a los resultados?
¿Prefiere
una presentación informal o le encanta un PowerPoint,
un texto detallado?
Mencionamos
que los hechos son esenciales. Queremos recordar que opiniones
son, potencialmente, peligrosas, especialmente cuando anteceden
a los hechos (por naturaleza polémicos, dividen el
"público"). Los hechos, como son neutros y no llevan
a la toma de posiciones, deben ser aprovechados hasta agotarlos;
después de esa etapa deben venir las opiniones.
La
objetividad en demasía puede ser una desventaja, especialmente
si el presidente es del tipo que le encanta un rompe-hielo, un
chiste, etc., recuérdese de eso; a veces suele ser necesario
hacer unos "rodeos" de recalentamiento, antes de
entrar en el tema principal.
¡Los
presidentes son muy sensibles a opiniones/citaciones de otros
Presidentes! Si encuentra algunas de ellas que corroboren su
punto de vista, ya tiene medio camino andado.
Recuerde
siempre que usted puede convencer/influenciar a alguien
utilizando varias alternativas:
Usted
tiene una excelente idea/producto (foco en el producto)
Usted
es muy hábil en la argumentación (foco en el proceso)
Usted
es bueno en empatía, sabe customizar la relación (foco en el
estilo)
El
ideal es buscar integrar las tres dimensiones, identificando
siempre a aquella que más sensibiliza a su interlocutor.
Otro
aspecto importante es recordarnos que a los Presidentes les
gusta actuar como... Presidentes; muchas veces eso significa
hablar más (o primero); o sea, tal vez sea importante que usted
escuche primero, para que vea donde esta pisando.
A
los presidentes les encantan las soluciones, detestan los
problemas; aún más, "detestan" que alguien les
traiga problemas para que ellos resuelvan. Llévele siempre
alternativas, otras perspectivas.
Una
buena idea, una excelente sugerencia necesita ser acompañada de
los costos involucrados en su implantación; y además, de la
relación costo/beneficio.
¿No
consiguió convencer a su presidente? ¡Con estas sugerencias
todo será más fácil en el próximo contacto!
-
¿LA
DELEGACIÓN ES PARTE DE SU CREDO?
En
la era de la productividad total algunos presidentes se "olvidan"
que uno de los más poderosos instrumentos para la mejora de la
performance gerencial es la delegación, especialmente por lo
que representa en términos de empowerment y motivación
de los subordinados.
Conceptualmente
delegación es la transferencia de autoridad y responsabilidad
para la ejecución de una tarea que, en el entender del
delegante, va a ser más propiamente ejecutada por el delegado (el
concepto es antiguo, el problema reside tal vez en su
operabilidad).
El
propio concepto de delegación merece algunos comentarios:
-
Delegación
es esencialmente el resultado de un análisis comparativo,
solo se puede y se debe delegar a partir de una visión del
conjunto.
-
Se
delega para multiplicar el poder y no para perder el poder
-
Se
delega lo urgente para quedarse con lo importante; lo
programable, para retener lo no programable; lo rutinario,
para quedarse con lo que requiere innovación, creatividad.
-
Delegar
lo que no es de nuestro agrado puede ser peligrosísimo,
cuando esas tareas podrían ser importantes, innovadoras.
*
¿POR QUE DELEGAR?
Las
razones para la delegación no se relacionan solamente con los
temas de mejora de performance o administración del tiempo,
sino también con el empowerment, motivación,
entrenamiento y calidad de atención a los clientes etc.
Se
delega para:
-
Aumentar el compartimiento del conocimiento
-
Desarrollar aptitudes específicas de los subordinados
-
Entrenar subordinados
-
Motivar subordinados
-
Aumentar el grado de iniciativa/energización de los
subordinados
-
Incrementar la calidad de lo que se tiene que hacer
-
Aumentar la creatividad y la innovación a partir de las
contribuciones de los subordinados
-
Tener tiempo para la ejecución de la actividad más importante
*
CAUSAS
MÁS COMUNES DE LA NO-DELEGACIÓN
Causadas
por las Gerencias:
-
Falta de visión sistémica del trabajo. Delegar es comparar lo
más importante con lo menos importante, por lo tanto es
necesario que uno tenga adelante suyo un registro de las
actividades desarrolladas a lo largo del día y/o semana.
-
Miedo de perder poder. El presidente es evaluado por la cantidad/calidad
del trabajo de sus subordinados, por su capacidad de
coordinación y no por su habilidad en la ejecución directa de
determinadas tareas. Es siempre bueno recordar que los
ejecutivos imprescindibles no son promovidos.
-
Miedo de equivocarse. Equivocarse en la elección de personas o
en la selección de tareas que serán atribuidas a una
determinada persona. Admita la posibilidad de que usted también
se equivocó en el pasado, que otras personas pueden incluso
ejecutar aquella tarea más eficientemente que usted mismo.
Admita, por último, que el equivoco es inherente al proceso de
aprendizaje.
Causadas
por los Subordinados:
-
No pedir delegación, no tomar la iniciativa de emprender la
ejecución de tareas nuevas.
-
Delegar hacia arriba, devolviendo a la gerencia la decisión,
evitando asumir riesgos.
-
Incapacidad (técnica, psicológica etc.), no tener habilidad, o
competencia para la ejecución de la tarea solicitada; preferir
la seguridad de la rutina en vez de la ambigüedad/incertidumbre
generadas por la ejecución de nuevas tareas.
*
ERRORES
EN LA DELEGACIÓN
-
Delegar que hacer, pero también decir como debe
ser hecha la tarea, impidiendo al subordinado de elegir sus
propios caminos, muchas veces más adecuados que los
anteriormente usados.
-
Delegar responsabilidad (que), pero no la autoridad
correspondiente. Se admite la delegación gradual de la
autoridad, pero siempre existiendo un mínimo de autoridad.
-
Indefinición de los limites en cuanto a plazo, inicio y
término de la tarea, grado de autoridad.
-
Abdicación: No quiero ver más eso. El ejecutivo impide
la colocación de dudas por parte del subordinado, aumentando la
posibilidad de eventuales problemas en la fase inicial de la
delegación.
-
No definir previamente maneras de control. Es necesario
caracterizar el control como una manera de ayuda, no como
síntoma de desconfianza con relación al subordinado.
-
Expectativas ideales/perfeccionismo. Esperar algo del
subordinado, pero no aclarar eso con él; después exigir, como
si todo fuera ya de su conocimiento.
-
Esperar que el subordinado ejecute la tarea igual o mejor que la
gerencia (en corto plazo).
*
DELEGACIÓN
EFICIENTE
-
Haga que los subordinados sepan que usted verificará
periódicamente el desarrollo de las tareas; defina los tipos de
informes que desea, su periodicidad etc.
-
Muestre interés en ayudar a los subordinados a solucionar
problemas importantes para ellos (aunque, a veces, corrientes
para usted, como gerente). Esté accesible para responder
preguntas.
-
Conceda margen para errores. No reprenda a nadie por reportar un
error. Use el error como oportunidad para el entrenamiento,
nunca olvide investigar las causas de lo sucedido.
-
Determine plazos realistas, que podrían ser cumplidos por usted
mismo si fuera a ejecutar la tarea.
-
Comparta sus pensamientos y sus expectativas con los
subordinados para que puedan tener una base inicial para la toma
de decisiones.
-
Defina hasta adonde va la autonomía de acción/decisión de
cada subordinado para cada tarea.
-
No estructure demasiado la tarea a ser desarrollada por los
subordinados; deje margen para que ellos elijan sus propios
caminos.
Por
último, si usted, presidente, cree que ya delega |